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Olimpiada Japón 2020 o 2021

Animar

Florero
Florero
¿Cuál es la disciplina olímpica que más te llama la atención, @Animar? A mí creo que lo que más me atrae es la Gimnasia. Me parece flipante que un ser humano pueda hacer las piruetas que se ven ahí. Desgraciadamente, con los horarios de estos Juegos, no he podido ver prácticamente nada.
Pues a nivel olímpico mis favoritas son la gimnasia artística y el atletismo, creo que como a la mayoría y dentro del atletismo tengo predilección por los saltos, el medio-largo fondo y la marcha. Para mí la prueba reina es la maratón.

Luego por haberlo practicado durante muchos años le tengo especial interés al tenis de mesa, pero las finales acabo viéndolas al tiempo de acabar los Juegos cuando las suben a algún sitio. El tenis de mesa posiblemente sea, a nivel técnico de alto nivel, el deporte más complicado del mundo pero esa dificultad es imposible reflejarla en televisión y el espectáculo se queda a medias, incluso en directo es complicado darte cuenta de lo que está pasando porque entre la rapidez del juego y que cada golpe puede llevar una variedad e intensidad de efectos que para devolverlo debes anticiparte en milésimas de segundo con otro efecto muy concreto que lo contrarreste pues te queda un deporte demasiado técnico para el espectador. En fin que es una movida muy compleja y el que no lo ha practicado en serio en la vida sólo ve dos chinos reventándose a bolazos como robots.
 

Paco Zandia

Florero
Florero
Interesante artículo.


España ha acabado Tokio 2020 con 17 medallas, el mismo número que en Río 2016, y también que en Londres 2012 antes de las reasignaciones por dopaje. En una palabra amable se podría decir que el deporte olímpico español se mantiene ‘estable’, pero se podría adjetivar igualmente de ‘estancado’ sin faltar a la verdad. Hay datos objetivos que confirman este calificativo, o incluso un retroceso. Los Juegos se cerraron con tres oros, cuatro menos que en 2016. El color del metal es el que aúpa al país en el medallero, donde España ha ocupado la 22ª plaza final, mientras que hace cinco años terminó en la 14ª. Desde Barcelona 1992, sólo salió del top-20 otra vez: 25ª en Sídney 2000. En un medallero imaginario, sólo la actuación australiana, con 11 medallas, quedaría por debajo. En contraposición se puede hablar de diplomas, donde España sí ha crecido con un total de 42, por 38 de Río, 29 de Londres y 37 de Pekín. Por contra, son menos que en Atenas 2004, con 52, y que en Sídney, con 43, las otras dos ediciones donde hubo tres oros. Para no deprimirnos sólo con cifras desfavorables, hay que destacar las 11 medallas de chocolate: ocho cuartos puestos más tres quintos en boxeo, que en este deporte es la antesala del podio. Se han escapado por un suspiro más medallas que nunca, aunque exactamente las mismas que se esfumaron en Sídney. Otro enfoque son los equipos: España fue el país europeo con más clasificados, nueve, de los cuales han logrado medalla un tercio, tres. Francia, con un equipo menos, ha subido a seis podios, tres de ellos para escuchar La Marsellesa.




Son datos fríos, sí. Que no explican otras circunstancias como las ausencias previas de Rafa Nadal, Carolina Marín, Jon Rahm y Orlando Ortega. Ni tampoco las dificultades de este ciclo olímpico. Nadie dice que los deportistas no se hayan esforzado. Pero conviene exponerlos, en lugar de perdernos en alabanzas, porque sin autocrítica no hay progresión. Hay que hacer un profundo análisis. Sin caer en el fácil argumento de la falta de inversión, porque Nueva Zelanda invierte menos y está por delante, por ejemplo. Los oros han venido en tres disciplinas nuevas, y una de ellas, el kárate, no estará en París 2024. Los dos viveros de medallas, vela y piragüismo, han aportado cinco, pero sin oros. Hay que regarlos para que no les suceda como al judo y al ciclismo en pista, antes fecundos vergeles. El conformismo no es una cualidad del deporte, sino la mejora constante. Y tenemos que elegir: estamos estables o estamos estancados.
 

stuka

Florero
Florero
Me gusta el atletismo. Sobre todo las carreras, lo que menos menos los lanzamientos. Por haberlo practicado me mola el triatlón. Pero me pongo delante de la tele y veo lo que me echen. Ahora me cuesta desengancharme. Este año he visto mucho judo.
 

ivicamornar

Florero
Florero
Interesante artículo.


España ha acabado Tokio 2020 con 17 medallas, el mismo número que en Río 2016, y también que en Londres 2012 antes de las reasignaciones por dopaje. En una palabra amable se podría decir que el deporte olímpico español se mantiene ‘estable’, pero se podría adjetivar igualmente de ‘estancado’ sin faltar a la verdad. Hay datos objetivos que confirman este calificativo, o incluso un retroceso. Los Juegos se cerraron con tres oros, cuatro menos que en 2016. El color del metal es el que aúpa al país en el medallero, donde España ha ocupado la 22ª plaza final, mientras que hace cinco años terminó en la 14ª. Desde Barcelona 1992, sólo salió del top-20 otra vez: 25ª en Sídney 2000. En un medallero imaginario, sólo la actuación australiana, con 11 medallas, quedaría por debajo. En contraposición se puede hablar de diplomas, donde España sí ha crecido con un total de 42, por 38 de Río, 29 de Londres y 37 de Pekín. Por contra, son menos que en Atenas 2004, con 52, y que en Sídney, con 43, las otras dos ediciones donde hubo tres oros. Para no deprimirnos sólo con cifras desfavorables, hay que destacar las 11 medallas de chocolate: ocho cuartos puestos más tres quintos en boxeo, que en este deporte es la antesala del podio. Se han escapado por un suspiro más medallas que nunca, aunque exactamente las mismas que se esfumaron en Sídney. Otro enfoque son los equipos: España fue el país europeo con más clasificados, nueve, de los cuales han logrado medalla un tercio, tres. Francia, con un equipo menos, ha subido a seis podios, tres de ellos para escuchar La Marsellesa.




Son datos fríos, sí. Que no explican otras circunstancias como las ausencias previas de Rafa Nadal, Carolina Marín, Jon Rahm y Orlando Ortega. Ni tampoco las dificultades de este ciclo olímpico. Nadie dice que los deportistas no se hayan esforzado. Pero conviene exponerlos, en lugar de perdernos en alabanzas, porque sin autocrítica no hay progresión. Hay que hacer un profundo análisis. Sin caer en el fácil argumento de la falta de inversión, porque Nueva Zelanda invierte menos y está por delante, por ejemplo. Los oros han venido en tres disciplinas nuevas, y una de ellas, el kárate, no estará en París 2024. Los dos viveros de medallas, vela y piragüismo, han aportado cinco, pero sin oros. Hay que regarlos para que no les suceda como al judo y al ciclismo en pista, antes fecundos vergeles. El conformismo no es una cualidad del deporte, sino la mejora constante. Y tenemos que elegir: estamos estables o estamos estancados.

Faltan datos que dejo por aquí, en Rio se dieron 973 medallas, en Tokio 1080 un 11% mas, hemos sido la decima delegación mas numerosa de las que han ido a Tokio y ha quedado la vigésimo segunda. El truco es el de siempre inversión en el deporte y no en los bolsillos de los políticos.
 

Paco Zandia

Florero
Florero
Faltan datos que dejo por aquí, en Rio se dieron 973 medallas, en Tokio 1080 un 11% mas, hemos sido la decima delegación mas numerosa de las que han ido a Tokio y ha quedado la vigésimo segunda. El truco es el de siempre inversión en el deporte y no en los bolsillos de los políticos.
Pues nada...

He aquí la autocrítica y la exigencia de nuestro presidente del COE....


Con el sueldo que tendrá... Como pa cambiar algo
 
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